El pasado mes de octubre el gran Javier Ruibal fue galardonado con el Premio Nacional de Músicas Actuales 2017.

Su magnífica trayectoria marcada por una fusión de músicas y raíces ha sido reconocida con este premio otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Excelente cantante, compositor, guitarrista y persona ha desarrollado un lenguaje propio construido con el alma de la poesía del 27, los ritmos del rock clásico y la pasión por el jazz y el flamenco.

Desde 18Chulos no podemos sentirnos mas orgullosos por todos los éxitos de este querido y admirado artista que termina este 2017 por todo lo alto.

Os dejamos una entrevista del diario Público en la que Javier nos habla de éxito, de fracaso, de premios, de identidad y, cómo no, de música.

17/12/2017. Diario Público.

El canto de Javier Ruibal sabe, huele, suena a salitre y a sol. Toda una vida en la bahía: nació en el Puerto de Santa María en 1955 y allí permaneció amarrado hasta que las aguas del estrecho comenzaron a encabritarse. Luce lozano: un verdor pactado con el diablo. La mañana es desapacible, pero aparece por el fondo de la plaza y el cielo se va abriendo, apacible mañana de terraza. La gorra y la perilla, antes el sombrero, vienen de serie. Llega a la cita con un retraso tolerable, el mismo con el que recibió hace nada el Premio Nacional de las Músicas Actuales.

Uno esperando a que se subiese de Cádiz, y resulta que vive en Madrid.

Me vine hace dos meses por amor, aunque siempre he estado en El Puerto.

Excepto cuando estudió Medicina en Barcelona.

Bueno, yo fui allí a estudiar Medicina y también a ver si me hacía músico, coincidiendo que mi padre se había ido a trabajar a Tarragona. Trasladé la matrícula de la Universidad de Cádiz a la de Barcelona, pero pronto vi claro que no podría ser un buen médico y un buen músico a la vez.

¿Cómo le dio por la Medicina?

Me estimulaba la idea de sanar a la gente, esa cosa camino de lo mágico y elevada moralmente para el chaval que yo era entonces. Tenía algo inspirador, si bien es verdad que era una carrera que se podía estudiar en Cádiz y, en casa, tampoco había una economía boyante como para mandar a los hijos a estudiar lejos.

¿Qué especialidad le atraía?

Abandoné en tercero, cuando vi que comenzaban las asignaturas clínicas. Yo era Jekyll y Hyde, porque en realidad quería ser músico y a los veinte años ya estaba tocando en los bares de la noche barcelonesa.

Sin embargo, hasta los veintiocho no publica su primer disco. Ni tardío, ni precoz.

Sí, aunque tocaba a menudo desde mucho antes. Echaba un mes en cada local, haciendo cuatro pases diarios. Bastante mal pagados, mas sin exigencias de calidad u originalidad. Yo era un buen versionero y me servían para curtirme como músico, hasta que comencé a escribir mis propias canciones.

Malditas etiquetas: cantante, cantor, cantaor, cantautor…

El estereotipo le facilita al profano dónde situarte: “Es un cantautor andaluz aflamencado”. Pero, en muchos aspectos, soy muy poco andaluz. Por ejemplo, en casi ninguna canción me expreso con acento de mi tierra, porque creo que es bueno llevar el rigor de la escritura al cante, para así hacerte entender por todos.(…)  Seguir leyendo

Javier Ruibal 18Chulos

 

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